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sábado, 27 de octubre de 2012

Wintersun - "Time I" (Power/Death)

No existe la necesidad de presentar a Wintersun. Estoy seguro de que todos saben quienes son estos finlandeses. Su álbum debut (homónimo) fue uno de los más exageradamente promocionados de todos los tiempos. No se puede mencionar sin oír alabanzas de ese álbum -merecidas-, para que luego realmente esté destinado a cierto grado de ostracismo. "Wintersun", el álbum, es según muchos, el pináculo, epítome y estándar de todo lo glorioso en el metal épico, con elementos Death. Yo puedo concordar bastante con esa visión.
 

De tal manera, no es de sorprender que este sea el lanzamiento más esperado de este año, por encima incluso de "The Lord Of Steel" de Manowar. Muchos probablemente han estado siguiendo de cerca todos los rumores acerca de este álbum, perdiendo el sueño por él y sufriendo cada vez que se anunciaba una nueva demora en la fecha de lanzamiento, pues se retrasó no menos de cuatro o cinco veces.

Pero pare de sufrir, ya está aquí. El álbum que esperó todo el mundo desde hace ocho años está entre nosotros. Y... mmmm... es relativamente bueno, pero por sobre todas las cosas, es hilarante. Lo cierto es que los fanáticos han esperado ocho largos años para recibir un álbum que es esencialmente tres canciones. Y si bien es cierto que "Time I" está lleno de Melodic Death y Power a super velocidad, con un enorme y rimbombante sonido sinfónico, apenas dura cuarenta minutos, de los cuales, Metal como tal, serán sólo unos treinta y pocos.

Tengo la amarga sensación de que con este proyecto paralelo, Jari Mäenpää (Ensiferum), saca este disco en el marco de una estrategia de mercadeo que le permita ganarse un dinerito, haciendo saber que el año que viene (?) publicará "Time II". De todos modos, el hecho cierto es que lo que los fans esperábamos se parece mucho a un 'coitus interruptus'... se disfruta, pero no es el final esperado.

Una de las cosas que realmente me sorprende del disco es lo diferente que es del álbum debut, pues rara vez se mantiene en línea con sus raíces sombrías, en cambio, el álbum parece destinado a ser espeso y dramático, aunque al final es un poco enredado, sin estructura definida, como se supone que un disco conceptual debería ser.

"Time I" ciertamente contiene muchos vestigios del Melodeathpower original, pero en este largo viaje se ha convertido en algo demasiado pomposo, olvidando la cruda intensidad de la que todo el mundo se enamoró en el primer álbum. Y en su lugar se consume en una obra algo sobreactuada y rimbombante, reemplazando la furia original con un masivo asalto sinfónico.

Puede que esto no sea malo, pero si eres uno de los que esperaba de Wintersun una vuelta triunfante, probablemente te preguntes como yo: ¿Cómo se toman ocho años para trabajar básicamente esas armonías japonesas? Que sin duda tiene un sonido pulido y hermoso, pero confuso... no dirije adecuadamente, sino hace pensar en la película "The Last Samurai" o algo así y cuando finalmente alcanza niveles rimbonbantes y épicos, suena como si algo faltara.

Este álbum me recuerda a "A Night at the Opera" de Blind Guardian, sin embargo, el intento no es cautivante, ni su naturaleza épica parece explotada a su potencial máximo. A pesar de que ofrece bellas sinfonías y las pistas son interesantes viajes musicales, no termina por llevar a esos lugares fascinantes, como debería ser.

El lado positivo es que todo el tiempo dedicado a este disco lo hizo grandioso en su producción, cada nota, cada acorde, cada arreglo se escucha a la perfección, siendo impecable en términos de sonido. Cada uno de los tres temas principales es enorme y ciertamente progresivos. También está la abrumadora cantidad de capas en cada pista. Al seguir con atención cada canción se descubren complejidades de alta factura en la música, siendo Sons of Winter and Stars probablemente el mejor ejemplo, además de la mejor canción. El disco describe un mundo con paisajes invernales sin fin, infinitas maravillas de la belleza gélida, aunque con algunas dosis de cursilería, eso sí.

En resumen, "Time I" es, para mi entender, un disco masivo, exagerado, pretencioso, interminablemente sinfónico y sin embargo, no alcanza el pleno potencial que era de esperar de un álbum que estuvo en el taller durante ocho años y no es, ni de cerca, todo lo magnífico que fue su predecesor, por lo que creo que el mismo tiempo que nos hizo esperar, lo desvanecerá. Mejor sentarse para recibir "Time II" en 2013 (?!) para ver si se endereza la carga.

6.5/10

viernes, 26 de octubre de 2012

Kamelot - "Silverthorn" (Power/Gothic/Symphonic)

Kamelot ha mantenido su propia y especial posición en el mundo de la música: su metal melódico, siempre muy elaborado, se ha abierto de una manera muy inteligente desde ideas de estilos afines, integrando elementos Prog, así como referencias cruzadas que van desde el Doom y el Gothic hasta la música clásica, lo que le ha permitido que sus canciones definan su propio nombre. Sus dos lanzamientos más exitosos, "Karma" (2001) y "Black Halo" (2005), son claros ejemplos de las varias capas que tiene su enfoque, con intensidad y musicalidad excepcional.
 

Esta, su más reciente presentación, "Silverthorn", ve a la banda mantener la norma exigente que los caracteriza, con melodías y atmósferas inquietantes. Además, el álbum muestra con confianza y orgullo al nuevo cantante de la banda, la nueva adición, Tommy Karevik de Suecia, quien siento que se adapta perfectamente a Kamelot en muchos aspectos.

"Silverthorn" no es el mejor disco del grupo, pero está a la altura de su historia, no sólo gracias a la buena actuación de su nuevo vocalista, sino también al desarrollo artístico de sus diferentes elementos. Para una banda ambiciosa, el objetivo sólo puede ser mejorar con cada álbum y descubrir nuevos horizontes, lo que se puede decir que en este disco se ha intentado con razonable éxito.

La estrecha colaboración entre la composición de Thomas Youngblood y el tecladista Oliver Palotai da lugar a la mayoría del nuevo material y se nota que Kamelot estaba decidido a ofrecer un gran espectáculo de ideas nuevas e interesantes, en una mezcla de Prog, Power y Symphonic, apoyados por músicos invitados como Elize Ryd (Amaranthe), Alissa White Gluz (The Agonist) y Amanda Somerville (Avantasia, Epica, Edguy), entre otros.

Para quien lo dude, este es -definitivamente- uno de los discos más esperados del año en el lado más suave del espectro metálico, posiblemente junto con el de Nightwish, y si bien no alcanza el mismo nivel de emocionalidad que el de sus pares finlandeses, siento que tiene bastante que ofrecer a los incondicionales, así como a los seguidores más casuales.

"Silverthorn", décimo álbum de la banda, marca un nuevo comienzo para el quinteto luego de que después de trece años los dejara Roy Khan, por eso y porque puede que todavía crean que tienen que demostrar, producen este álbum con un carácter conceptual, contando la historia de una joven que muere en los brazos de sus hermanos gemelos, llevando a la tumba de un gran secreto. Pero, aunque las canciones son dramáticas y cinematográficas y las melodías son fuertes, bien construidas, con letras que hablan de dolor, desesperación, culpa y la búsqueda de la verdad, que culmina al final con la revelación del verdadero significado de la misteriosa Silverthorn, no creo que alcance el nivel de "Imaginareum" de los mencionados Nightwish, "Never World's End" de Xandria o "The Wanderer" de Diabulus In Musica.

Aunque efectivamente en el álbum se destaca de inmediato la gran similitud del timbre de la voz de el 'nuevo' y el 'viejo' cantante, lo que hace que la transición entre los dos vocalistas no cree traumas, hay una disminución considerable en los elementos góticos que normalmente estaban presentes en el trabajo de Kamelot, sin embargo no puedo poner en duda que el buen gusto de sus álbumes, equilibrio y sentido épico sigue ahí, quizás más que todo en la mejor canción del álbum, Falling like the Fahrenheit. Destacan también las canciones Solitaire, Veritas, Continuum y la canción principal de casi nueve minutos, Prodigal Son.

Kamelot ha logrado construir a través de los años uno de los sonidos más interesantes y en este disco el teclado de Oliver Palotai, la guitarra de Youngblood, el bajo de Sean Tibbetts y el suave pero buen trabajo de Casey Grillo en la batería, se mezclan con buen gusto con la voz de Tommy Karevik, que aunque no sea un cantante excepcional, tiene un rendimiento convincente. 

No es el mejor disco de la mejor carrera de Kamelot, pero muestran que es posible avanzar aún sin la presencia de un músico con una personalidad tan notable como la de Roy Khan.

7.5/10

jueves, 25 de octubre de 2012

A Forest Of Stars - "A Shadowplay For Yesterdays" (Black/Post/Avant-Garde)

A "Shadowplay for Yesterdays" es el tercer álbum que presentan los ingleses de A Forest of Stars. Ellos pertenece al núcleo del Black, pero como demuestran con esta producción, no se puede decir que el álbum es simplemente de ese estilo. Esto es mucho más de lo que realmente se puede definir con ese nombre, trasciende los límites del género, hasta el punto de que lo estiran, aunque sin quebrarlo por completo.
 

Como tal, es difícil saber por dónde empezar a describir realmente lo que "A Shadowplay For Yesterdays" en realidad suena. Quizás sea más sencillo sería definir el disco como una mezcla de influencias de metal extremo, aunque probablemente habrán muchos que lo llamen Black Avant-Garde, en que las raíces del Black siguen siendo una parte muy importante, pero el álbum también presenta una multitud de otras ideas, algunas de ellas francamente extrañas y misteriosas, haciéndose evidente desde el primer momento con la pista Directionless Resurrectionist.

El álbum es también en parte Folk, notándose especialmente en la canción A Prophet For A Pound Of Flesh. Es probable que la segunda cosa más notable sobre el álbum sea como sus secciones varían desde un carácter atmosférico y riffs tradicionales hasta los elementos sinfónicos, añadiendo en gran medida componentes electrónicos y matices psicodélicos que se rematan con una mezcla de Post Black, con voces limpias y teatrales y aire de banda de la clase alta de la época victoriana. No por nada en el grupo se llaman a sí mismos 'un club de caballeros', como se observa en su pagina web.

La música utiliza más que las armas habituales del Metal y hace empleo de instrumentos como el violín, la flauta, el acordeón y el piano, que suman mucho, tanto al Folk como a los tonos psicodélicos, así como también utilizan la programación para agregar rareza adicional. Nunca sabe exactamente lo que van a añadir a su riffs o incluso cuando van a retirar el elemento oscuro del todo, lo que ocurre durante varios pasajes a medida que discurre "A Shadowplay For Yesterdays". Incluso el uso del sonido de algunos cerdos al inicio de la canción Gatherer Of The Pure aparece como algo completamente natural que esté incluido en un álbum como este.

"A Shadowplay For Yesterdays" no es un disco que puedas escuchar e instantáneamente decir de qué se trata, ni siquiera que 'te gusta', como quien escucha a Xandria o Sabaton. De hecho, incluso con varias escuchas en mi haber, todavía me es difícil ser preciso y honestamente no me gustaría hacer la afirmación de que se puede ser completamente exacto al decir de que se trata todo esto, a menos que seas un miembro de la banda y por supuesto, lo puedas explicar. Sostener lo contrario sería una pretensión de conocimiento fuera de mi alcance. "A Shadowplay For Yesterdays" es tan diferente a cualquier otra cosa que haya encontrado durante largo tiempo que es imposible de digerirlo en tan sólo unas pocas escuchas y creo que eso es lo que en definitiva luce tan de avanzada, a pesar de que la música en sí tiene rasgos comunes con grupos como Sigh o Septic Flesh.

Lo más interesante es que tengo la impresión de que si todo lo anterior sólo logró confundirte, entonces A Forest Of Stars logró su cometido, algo así como que les importa poco si los comprenden o no, quedándome muy claro que con este disco se está lidiando con algo especial y requerirá tiempo antes de llegar a entenderlo, lo que en el fondo me genera respeto por él y me reafirma lo que digo en el logo de este blog: el Metal 'es la última forma de música compleja que queda (y la única popular)'.

Tengo que admitir que esta es mi primera experiencia con la música de A Forest of Stars, así que quizás este tipo de cosas es lo normal para ellos, y como de un recién llegado se trata, sólo diré que es excelente, interesante, fresco, pero también diferente. En un mundo donde muchas bandas suenan igual y de alguna manera se han sobrevalorado, discos como este tienen algo nuevo y bueno que ofrecer, aunque se mantengan eternamente por debajo del radar mainstream

8/10 Muy underground y un verdadero viaje de descubrimiento.

sábado, 20 de octubre de 2012

Anaal Nathrakh - "Vanitas" (Black)

Anaal Nathrakh es una banda británica de Black extremo formada en 1999 que funde Black, Grindcore, Death e Industrial. Su nombre proviene de un encantamiento que realiza el Mago Merlín en la película Excalibur, el cual significa 'aliento de serpiente'. Esta banda en sus orígenes era puramente de estudio, sin embargo, ahora realizan algunas rarísismas y extremadamente apreciadas apariciones en vivo, apoyados por músicos colaboradores, pues el grupo son sólo dos miembros, Mick Kenney, a.k.a. Irrumator, quien ejecuta todos los instrumentos y compone todas las canciones y Dave Hunt, a.k.a. V.I.T.R.I.O.L., que hace las voces.


Este disco es fácilmente una de las producciones más brutales y pesadas del año, y debería venir con una etiqueta advirtiendo que colocarlo en el equipo de música, a todo volumen, puede causar el riesgo de encarcelamiento en un psiquiátrico, hasta determinar el estado mental del profanador.... pero -de manera sorprendente-, a la vez puede ser de lo mejor que actualmente hay en el subgénero.

Los gritos histéricos, los growls quebrados, la sensación de desesperación, el altísimo nivel de distorsión y la velocidad que inunda "Vanitas" se confunden con algunos de los mejores riffs y melodías que los mejores grupos de Melodeath quisieran para sí. De manera subyacente, en tres capas fantásticamente diferenciables, el disco da las muestras necesarias de por que pertenece a la élite extrema. Sírvanse oírlo con mente abierta y calma, al menos la primera vez, para que descubran como en la primera capa se haya el sector más evidente: las durísimas voces, gritos que discurren entre la distorsión total y el growl demoníaco; luego esta el segundo nivel, donde la brutal descarga Black de los instrumentos tradicionales, batería, bajo y guitarras, pone la alfombra para el tercer y más emocionante elemento: las voces limpias y melódicas, a veces casi Prog, que junto con los riffs y sólos de guitarra igualmente melódicos, crea una de las mezclas más innovadoras que el género más reacio al progreso tiene en estos instantes.

Lo cierto es que Anaal Nathrakh siempre ha sido grande en la creación de un sonido con múltiples personalidades. Básicamente, tiene un sonido muy crudo y pesado, pero bajo esa brutalidad, sin embargo, desmiente con algunos de los riffs y voces de armonía más gloriosa los preconceptos del género. Su singular complejidad los hace especialmente difíciles de escuchar en los primeros momentos, pero si es capaz de superar las sensaciones iniciales, algunas las cuales son especialmente duras, de pronto se alcanza una especie de 'zona', como la que dicen los corredores de maratones que existe, donde no importa el dolor y las horas transcurren sin percibirlo, y lo único que se siente es el placer de estar ahí.

Yo en lo particular me encuentro impactado con este disco, pensaba que luego de oir a Ne Obliscaris, Be' Lakor, Threshold, Mgla, Diablo's Swing Orchestra, Kreator y Sabaton en 2012 tendría fácil la decisión del Mejor Disco del Año, pero si siguen apareciendo discos como este, la verdad es que se va a complicar la cosa... y a la vez sólo puedo estar agradecido de haber tenido la oportunidad de escuchar manifestaciones tan increíbles como las mencionadas. Lo único malo es que -como en casi todos los aspectos de la vida- hay que percibir infinidad de trabajos menores, mediocres y hasta malos para poder conocer a los verdaderamente destacados.

Volviendo al álbum, creo que hay pocas bandas capaces de crear música tan aterradoras con un telón de fondo tan sónico. "Vanitas" suena como si alguien estuviera pintando el fin del mundo sobre una visión apocalíptica. Este disco creo que es más articulado y centrado que cualquier álbum anterior del grupo, especialmente en lo que a la forma de composición y técnica de grabación se refiere. Desde la publicación de "The Codex Necro", su álbum satánico-poseso-experimental, con cada lanzamiento han venido madurando y aterrorizando a la escena con su brutalidad y con este disco se expande su sonido más allá al seguir experimentando, con resultados muy interesantes... algo así como una obra maestra perfectamente desfigurada.

Para mi, un claro contendiente a grabación del año y participante por obligación de cualquier lista de quien se precie oidor de este tipo de música.

10/10 Trigésimo tercer escogido para Disco del Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica

jueves, 18 de octubre de 2012

Converge - "All We Love We Leave Behind" (Hardcore)

Converge es una banda norteamericana con una reputación enorme detrás de ellos, que han construido esa reputación con la elaboración de algunos de los más temibles, incesantes, creativos e inventivos discos del Hardcore o Metalcore, Mathcore o como usted lo llame. Discos como "You Fail Me", "No Heroes" y lo que por derecho es considerado como el magnum opus del género Core, "Jane Doe", son todas las pruebas que se necesitan para decir que Converge puede ser el acto de Hardcore más importante de los últimos quince años. Siempre que sacan un nuevo disco es un evento para los fans del subgénero y si alguna banda es capaz de cumplir sistemáticamente lo esperado y las expectativas, es esta.
 

Converge ha sido siempre una banda interesante. En sus veinte años juntos como banda, nunca le ha fallado a su visión. Ocho álbumes, y todos ellos tan consistentes como siempre y además, en evolución, como lo han estado desde el principio. Yo casi siempre he tenido la sensación de que cada disco de Converge ha sido construido sobre el álbum que le precedió.

Por lo tanto, al igual que "Axe To Fall" de 2009 sobre "No Heroes" de 2006, "All We Love We Leave Behind" se siente como una culminación de todo lo realizado durante los trabajos anteriores, es decir, que no podría existir si sus discos previos no hubieran llegado. Todo esto me hace concluir que esta nueva entrega es uno de los álbumes más concisos, interesantes y completos de Converge hasta la fecha, aunque marcando apenas por una magra duración de treinta y ocho minutos, la música en cada pieza tiene un fuerte sentido de madurez, a pesar que la pista más larga no supere los cinco minutos.

La mayor parte del álbum es una reminiscencia de la primera mitad de "Axe to Fall", siendo una mezcla de Punk Hardcore y Thrash. El ritmo de "All We Love We Leave Behind" es feroz e implacable y sólo reduce la velocidad durante la fantástica canción Coral Blue, que aunque melódica en comparación con el resto del álbum, tiene un gran sentido de la gravedad, lo que sin duda hace que sea la canción más sobresaliente.

Si bien no son más que un puñado de canciones cortas (aunque catorce de ellas), en general son todas buenas, creo que lo verdaderamente grande de este álbum está en el tema homónimo All We Love We Leave Behind, la cual es una pista realmente fantástica que está en consonancia con el espíritu del álbum por su intensidad. Se las arregla para ser el verdadero núcleo emocional del álbum, transmitiendo una gran sensación de pérdida sin sacrificar el impulso agresivo que mantiene el trabajo general.

El disco es una gran colección de canciones, con fuerte influencia de su trabajo "Axe to Fall", sin dejar de tener su propio sello distintivo y aunque este álbum no tiene la misma fuerza emocional de "Jane Doe", sigue siendo una de los mejores de su clase. Así que en general lo catalogo como un lanzamiento sólido que, en muchos aspectos, superó las expectativas

A primera escucha es tan bueno como se esperaba y creo sólo va a mejorar con el tiempo. Kurt Ballou y el resto de los vegetarianos que lo acompañan (en serio, todos son veggies) no han defraudado a nadie.

9/10 Trigésimo segundo seleccionado para Disco del Año del El Lado Oscuro - Metal Crítica y el primero Hardcore



viernes, 12 de octubre de 2012

Dethklok – "Dethalbum III" (Melodic Death)

No conocía bien -o había reconocido- a Dethklok antes de este disco, aunque tienen dos álbumes previos, del mismo nombre ("Dethalbum" y "Dethtalbum II") y ciertamente me han impresionado y en el fondo no me importa si es el Death, Viking o algo intermedio, más que todo Melodeath... es altamente disfrutable. Tiene un gran trabajo de guitarra y aunque la voz no es realmente impresionante, pues es una especie de growl, me deja gratamente sorprendido.
 

Dethklok es toda una rareza, pues es, a la vez, una banda virtual que aparece en el programa animado 'Metalocalypse', así como una banda real de Death creada por Brendon Small y Tommy Blacha. Este álbum, "Dethalbum III", incluye música de la segunda, tercera y cuarta temporada de la serie.

Descrita en la serie como 'la mayor fuerza cultural del mundo', la banda virtual consta del vocalista Nathan "Tonto" Explosion, que utiliza el growl incluso cuando no está cantando, el guitarrista Skwisgar Skwigelf, el segundo guitarra Toki Wartooth, William Murderface como bajista y a Pickles como baterista. Todo un concepto en el estilo... alguna vez vi la serie y no me gusto mucho, pero la música está de puta madre. Además, sólo como anécdota, su primer disco, "The Dethalbum" es -de hecho- el álbum de Death más exitoso de todos los tiempos según el Billboard 200 pues fue descargado más de 45.000 veces después de subirse al sitio AOL Music durante la semana en la que se lanzo, en 2007.

En lo que a este disco respecta, no hay nada de cómico o caricaturesco, es todo un viaje metálico de principio a fin, un disco capaz de crear sensaciones intensas, aunque en el extremo más melódico del Death, que estoy casi seguro no dejarán indiferente a nadie. Los temas que lo componen son siempre rápidos, de riffs emocionantes y títulos provocativos, como I Ejaculate Fire, Crush The Industry, Killstardo Abominate e Impeached God.

Dethklok encarna el metal de manera interesante ¿Quién hubiera pensado que una caricatura se traduciría en una verdadera banda haciendo giras reales y sacando discos reales? Y sin embargo, eso es exactamente lo que pasó, además de romper records, y ahora, la banda presenta doce pistas abrasadoras, todas buenas. El disco parece salido de una película de terror clásico, con melodía cinematográfica que suena como una producción moderna, con resonancia, guitarras distorsionadas y batería sincopada con un furioso trabajo de bajo que estalla en una fuerte explosión de energía.

La producción es grande, suena excelente y es tan dinámica como se puede hacer, con bastantes riffs de guitarra que no están para sentirse infantil o sin sentido... al contrario hay canciones que no se pueden sacar de la cabeza. Musicalmente, el disco renuncia al aspecto humorístico, aunque hay algunas secciones en las que las voces parecen débiles, pero los riffs inductores crean la sensación general de ser un disco épico y las técnicas de guitarra me sonaron fuertemente influenciadas por Yngwie Malmsteen. También hay fuerte e interesante presencia de teclados y Gene Hoglan, en la batería, no falla ni por un instante. En general, creo que este disco es accesible para el estándar Death, pero conservando un enorme valor musical, evitando caer en lo cómico de la serie.

Es evidente que han aprovechado un gran presupuesto para la producción de este álbum, pues el mismo tiene un gran sonido y una fuerte sensación de capas melódicas y rítmicas que harán que los fanáticos se regocijen en las canciones. Las guitarras también encajan de manera excelente y el tono general del disco tiene 'punch'. El disco está lleno de aspectos interesante y aunque no es el álbum más técnico del ambiente, ni contiene la densidad de un Ne Obliviscaris o Be'lakor, es más que bueno... puede que excelente.

8/10

miércoles, 10 de octubre de 2012

Drakkar - "When Lightning Strikes" (Power/Symphonic/Progressive)

Nacido en 1995, Drakkar es uno de los principales impulsores de la escena Power italiana, junto con bandas como Rhapsody Of Fire, Labyrinth y Domine, pues gracias a una gran cantidad de trabajo duro y pasión, la banda ganó rápidamente una buena reputación en el área de Milán, su ciudad natal, y entre '96 y '97 publicó dos demos, bien recibidos.
 

Su álbum de debut, "Quest For Glory", de 1998 fue seleccionado para abrir un famoso "Monsters Of Rock" (festival de Turín), con bandas como Saxon, Deep Purple, Primal Fear, Hammerfall, Dream Theater y obtuvo críticas muy buenas; luego "Gemini", un álbum conceptual épico de año 2000 elevó más aún la reputación de la banda. A partir de ahí, discos como "Razorblade God" con la incorporación de algunos elementos Thrash e influencias de Hard Rock los han mantenido en la mente de los amantes del Power.

Este álbum, su cuarto, terminado en 2011, se llama "When Lightning Strikes" y es una vez más un álbum concepto, épico, que combina riffs potentes, melodías majestuosas y una actitud poderosa. La historia detrás de las letras es de la de una lucha enmarcada el la ciencia ficción clásica, con elementos históricos bien interesantes, en el cual el grupo, a pesar del largo tiempo de formado y mantener su alineación prácticamente sin cambios, desde sus inicios, vuelve a demostrar su versatilidad.

Drakkar cae dentro de la calificación Power Sinfónico, pero tan común como este estilo se ha convertido, creo que tienen bastante de sonido único a su favor. Sus elementos sinfónicos no son los dominantes y algunas partes de la música parece más Prog e incluso Thrash (oir When Lightning Strikes). El álbum comienza con el típico intro sinfónico para luego estallar en el riff rápido de una balada acústica, Day Of The Gods, en cierto modo la segunda parte del intro, para finalmente darle a todo vapor con un furioso y épico ataque de Power, con una sección en solitario que suena como si de una banda de rock progresivo se tratara.

Es en este momento que me doy cuenta que estoy tratando con algo especial, un lanzamiento de artillería pesada, a la Helloween o Blind Guardian. Creo que con este disco Drakkar fácilmente puede ser considerado una parte de la historia del metal de 2012, pues sin duda tiene a su favor las partes progresivas, influencias Folk sutiles y carecer bastante -por supuesto no del todo- de la cursilería típica asociada al Euro Power, especialmente gracias a la excelente voz de Davide Dell'Orto, que es melódico pero con un borde duro -definitivamente menos chillón que lo usual- que le da cierta mordida adicional a la interpretación.

"When Lightning Strikes" está entre los más exclusivos álbumes de Power del año y lo recomiendo a todos los fans de Poweren busca de algo nuevo, algo que se destaque. A mi me pareció excepcional, con enteros suficientes para estar entre los mejores de 2012.

En materia de comparaciones, Rhapsody of Fire es probablemente la más notable de referencia para describir el estilo de música que se reproduce en "When Lightning Strikes", aunque carece del mismo nivel de ampulosidad orquestal que sus compatriotas y su sonido equilibra el estilo épico, los interludios sinfónicos y los matices progresivos. El teclado de Corrado Solarino tiene un papel preponderante y además de entregar un montón de matices sinfónicos, sus solos de órgano y sintetizador no estarían fuera de lugar en un álbum de metal progresivo... para mi no hay duda que su forma de tocar es espectacular.

No siento este disco cargado del típico estilo europeo de Power -a pesar de ciertos clichés que no pueden faltar-, por el contrario entregan un sólido registro, divertido, en el que los coros de canciones como We Ride se convierten en un gran momento. Puede que este disco sea de interés incluso para aquellos fuera del núcleo del Power italiano.

9/10. Trigésimo primer seleccionado para Disco del Año de El Lado Oscuro - Metal Crítica.


jueves, 4 de octubre de 2012

Barren Earth -"The Devil's Resolve" (Melodic Death/Progressive)

"The Devil's Resolve" del grupo finlandés Barren Earth, fusiona el Death melódico junto con el Prog con bastante más que un toque nostálgico hacia el rock progresivo de los años años 70's. El resultado es un sonido que es, en su mayor parte, tanto bien equilibrado, como refinado y por momentos bastante impresionante, pues la sensación groove es única. Una producción heterogénea, melancólica y épica que tiene a grupos como Amorphis y Opeth como las más obvias influencias, al menos en lo que a su parte metálica respecta.
 

Este disco coloca de forma ordenada ocho canciones que son cuidadosamente dinámicas, con perfiles pesados y que junto con la voz limpia de Miko Kotamäki me resultaron excelentes, unido todo esto a melodías que son la principal razón para convertirlo en una escucha memorable, aunque me pareció que algunos de los growsl, de influencia folclórica escandinava, necesitan más trabajo, creando a veces una transición poco pulida en algunos los pasajes.

El potencial prometedor que ya se había percibido en el primer disco de este sexteto, "Course of The Red River" de 2010, se revela también en este disco, en el cual, el mayor aporte es el sonido retro que teclados, coros y guitarras realizan. Pero no se equivoquen, este sigue siendo un álbum de Melodeath y al igual que el primer álbum, no es predecible en la forma en que las canciones se construyen. Hay muchos caminos inesperados que estas canciones toman, con pausas frecuentes y pasajes acústicos pacíficos para darle un fórmula interesante a la composición. Puede que se le vean similitudes con Swallow The Sun, del que el mencionado Kotamäki también es miembro.

Escribo esta crítica mientras escucho nuevamente el disco y el nombre Deep Purple no deja de venirseme a la mente durante varios pasajes, pues "The Devil's Resolve" está definitivamente lleno de referencias musicales a la época dorada del rock clásico y progresivo. Su dinámica está embellecida por una larga sección instrumental que a ratos coquetea hasta con el funk, sin perder casi nada de la fuerza del metal.

Creo que es un disco muy recomendable para los que gustan de grupos como Moonsorrow, pero sería un error limitar la audiencia potencial pues incluso a los fanáticos del prog tradicional les podrá parecer interesante. Barren Earth tiene un estilo que es un crisol de diferentes maneras de enfocar la música, posiblemente en mayor medida por contribución del tecladista Kasper Martenson, quien tocó para el mencionado grupo Amorphis, el cual añade constantemente sonidos interesantes y tiene suficiente experiencia para saber cuándo contenerse y que junto con los dos guitarristas, Sami Yli-Sirniö (también guitarrista actual del grupo de los gigantes del thrash, Kreator) y Janne Perttilä, trabajan muy bien juntos y son capaces de llegar duro al oidor con potentes e interesantes riffs.

Con este disco Barren Earth continúa su viaje a través del Death/Prog, con capas setentosas y orientadas al Psicodélico, siendo difícil reconocer los dones musicales de estos finlandeses que con fuertes influencias de grupos como los nombrados y hasta de gente como Pink Floyd, comparten un tipo de singularidad musical asombrosa. Disco de gran arte, creativo y musicalmente excelente, con apenas mínimos detalles por pulir, desde mi humilde punto de vista.

8.5/10



lunes, 1 de octubre de 2012

Blut Aus Nord - " 777 - Cosmosophy" (Black/Avant-Garde/Math)

Blut Aus Nord es un grupo francés de Black/Avant-Garde, cuyos orígenes se remonta a 1994 cuando era un proyecto solitario del vocalista/guitarrista Vindsval, hasta que luego de varios años decidió darle forma de banda estable. Este grupo ha sido considerado por algunos como uno los mayores contribuidores al desarrollo del Black y con este disco finalizan su trilogía cabalística, enigmática y trascendente que iniciaron con "777 - Sect(s)", continuaron con "777 - The Desantification" y finalizan con este "777 - Cosmosophy".


Creo que será útil hacer un prólogo de este álbum, ya que, siendo el capítulo final de una trilogía, tiene características que se encuentran en los dos anteriores, junto con nuevos elementos. Me parece que el disco se puede interpretar como un intento de influir seriamente en el Black, con elementos perturbadores y una solución estilística que funde el Math del primer disco con la envoltura lenta, atmosférica y mejor dispuesta hacia el oyente del segundo capítulo, siendo este disco la tormenta después de la calma, después de la tormenta.

Las guitarras se oyen como la unión de los dos capítulos iniciales, caóticas y disonantes, unidas a riffs melódicos que parecen casi no percibirse, a menos que se preste atención al fondo del tema (que no al tema de fondo). Luego, cuando hay voces, estas son incomprensibles. El disco es por largos momentos, pero en general más en sus primeras canciones, altamente disonante, al extremo de generarme por instantes real angustia, lo que -increíblemente- me sorprendió de manera, digamos, interesante, ya que no es nada fácil conseguir semejante transmisión de sensaciones. ¿Bueno o malo? A la elección del consumidor, pero inusual sin duda. en todo caso, si de comparaciones se trata, quizás se pueda decir que las directrices para "Cosmosophy" parecen seguir a grupos como Godflesh, con el ambiente de Apocalyptica.

Una mezcla de voz limpia, que también se hace borrosa y cantos gregorianos dificilmente distinguibles, junto con la superposición de atonalidad, en algunos casos demasiado Avant-Garde para mi nivel de resistencia, se mueven en una trayectoria que luce hecha para la meditación o la locura. El resultado es una especie de Post-Black, anti-épico desde todo punto de vista, con guitarras que se mueven siempre en agudos, a veces melódicas y abiertas, pero sin embargo, son las cuerdas de tonos más bajos y las cualidades del sintetizador las que se configuran como un fondo para la desesperación y la derrota, en un concepto que va más allá de cualquier principio sublime, que es lo que creo o quiero creer, plantea este disco.

Me pareció resaltante el ruido de fondo, el ambiente, que además da espacio para una voz hablada y filtrada en una especie cibernética, pero con toques de trip-hop, sonido absolutamente transgresivo al Metal, que sin embargo suena oscuro, abandonado y atormentado, como debe sonar el Black.

Una cuidadosa oída de "777 - Cosmosophy" se me convirtió en un rato duro, árido y difícil de cuantificar exactamente, pero a diferencia de grupos como Dol Ammad, donde su Avant es rudo en extremo, el viaje tiene, cada cierto tiempo y precisamente colocados, elementos sensibles que desaceleran las ganas de detenerlo, manteniéndome siempre interesado en seguir escuchándolo, pero al borde de no quererlo hacer más.
Uno de los mejores discos 'nada fácil de oir' de lo que va en 2012, extremo en su estilo y posiblemente inspirador para los más brutales ejecutantes del género, los cuales, a su vez, casi nunca llegarán a atreverse a tanto.

8/10. Algún punto más para los acérrimos amantes de lo extraño y extremo.